En Hotel Quinta Marciala preservamos con orgullo la historia de una propiedad que nació en el siglo XIX, cuando pertenecía al señor Agustín Loría y su familia. En aquellos tiempos, este lugar era una quinta agrícola, un espacio de trabajo, descanso y convivencia donde se cosechaban alimentos en grandes cantidades y se recibía con hospitalidad a los viajeros que llegaban de paso por Valladolid, Yucatán.
Con el paso de los años y a través de varias generaciones, esta antigua quinta fue transformándose hasta convertirse en lo que hoy somos: un hotel con alma, historia y un profundo sentido familiar. Conserva el nombre de Doña Marciala, una figura muy querida y significativa dentro de la familia, como un homenaje a su legado y al espíritu cálido que siempre distinguió a este hogar.
Hoy, más de un siglo después, seguimos cuidando este espacio con el mismo espíritu que lo vio nacer: el de abrir las puertas con amabilidad, compartir nuestra historia y hacer que cada huésped se sienta en casa. Entre sus muros coloniales, su jardín lleno de vida y su piscina al aire libre, vive la memoria de generaciones y el cariño con que esta casa fue construida.
En Hotel Quinta Marciala, más que ofrecer hospedaje, compartimos un legado.Cada estancia es una invitación a vivir la verdadera esencia de Valladolid, a sentir la calidez de su gente y a ser parte de una historia que comenzó hace más de cien año y que sigue viva en cada visita.